viernes, 15 de octubre de 2010

Conocidos o Futuros amigos

Yo: ¡No, no dime que esta es una pesadilla!… me tengo que despertar, Edward yo te amo… por favor yo no soy así, yo nunca te rechazaría, siempre te elegiría a ti, el destino nunca me podrá dominar, Adrián y Matías… ¡ellos no son nadie comparados contigo, nunca voy a dejar de amarte!... no voy a morir hasta estar junto a ti, te amo… quiero ir contigo

Y me desperté.

Solo había sido una pesadilla, una horrible pesadilla, sin duda alguna, esta sería la peor pesadilla de mi vida. Eran todos mis sueños en el tacho, mi vida ideal de cabeza, había sido la pesadilla más “perfecta” que pude tener.
Seguía con el corazón acelerado, me costaba aún saber que no seguía soñando, que ya había despertado… pero pareció tan real, tan espantosamente real.

Mierda, ni en los sueños dejo de estar loca. Tenía que reaccionar, no estaba llorando ni maldiciendo al destino, yo seguía en shock. Creo que no quería dar más vueltas a aquel asunto ya que hubiera deseado jamás haber soñado esa mierda. Doblemente mierda, nunca había usado esa palabra tantas veces. Pero era para repetirlo mil veces más, mierda, mierda, mierda, la pesadilla, mi mente, mi cuerpo y yo estamos en la mierda.

Por cada minuto que pasa, me parecía más a una típica adolescente, esto tiene que parar, me está matando de los nervios… ¿sería tan horrible ser normal?

Christian: ¡Lu!, por dios hija, vamos al médico ahorita mismo
Yo: ¿y los demás?
Christian: luego hablamos de eso, ahora sube al auto
Yo: ¿vamos a ir al médico?
Christian: sí Lu
Yo: ¡qué bueno!, esta vez tengo que admitir que sí necesito un chequeo
Christian: ¿qué te está pasando Lu? Vaya, me sorprende tu comportamiento, esta es mi chiquilla normal
Yo: no digas eso papá, ¿normal? Aj que asco, que espanto, no lo digas de nuevo… ahora subamos al auto antes de que me arrepienta y ahí regresará la chica anormal que tanto extraño

Entramos al auto, me coloqué el cinturón, prendí la radio ya que no estaba de buen humor como para hablar y subí el volumen, era la canción My Heart Is Yours de Justin Nozuka. Cambié de estación de radio pero no había nada bueno, busqué la estación en la que estaban pasando la canción de Justin Nozuka pero ya había terminado y ahora estaba la canción Secrets de One Republic.

Subí el volumen al máximo, me senté rígida mirando por la ventana los enormes árboles que había por todo el camino. Secrets, perfecta canción…

Christian: ¿tan callada?
Yo: estoy cantando en mi mente
Christian: cantando en tu mente eh, primera vez que escucho eso
Yo: ya papá, quiero ir al doctor por favor
Christian: cálmate Lu, me estás poniendo nervioso… ¿pasa algo contigo?
Yo: sí, pero no es el momento de hablar de eso, ahorita estoy cantando
Christian: jajaja ¿mentalmente?
Yo: tú me entiendes

I need another story, something to get off my chest, my life gets kind of boring… odio esta canción, demasiado perfecta, demasiado acertada… la odio, secretos, secretos y más secretos que quiero que sean revelados, secretos que quiero confesar, secretos que quiero oír, quiero otra vida, otra historia, vivir la vida perfecta y dejar mi vida aburrida, llena de… secretos

Christian: llegamos

Bajé del auto y vi que estábamos en la Clínica de Reelth, había pasado muchas veces pero jamás había estado tan cerca. Entramos por la enorme puerta. Habían muchos pasadizos, unas cuantas enfermeras y doctores caminando de un lado a otro, subiendo por las escaleras o por los ascensores.

Christian: ven por aquí

Mi padre se acercó hacia la recepcionista y le dijo que tenía una cita con el Dr. Golledge. Enseguida nos mandó al tercer piso, consultorio número uno.

Fuimos por el ascensor y llegamos al tercer piso, era amplio y las paredes estaban pintadas de color marfil. A penas salimos del ascensor vimos la puerta con el número uno en el centro, con un cartel que decía, Dr. Golledge.

Christian: veamos… toquemos la puerta
Dr. Golledge: ¡Hola Christian, te estaba esperando! ¿Qué tal? ¿Esta es Lucianita? ¡Cómo ha crecido!
Christian: ¡Martín! Justo iba a tocar la puerta, bien todo bien aunque esta muchacha me está preocupando un poco últimamente. Sí, es Luciana, ha crecido un montón ya tiene 16 años, mi pequeña.

De pronto el doctor que me iba a atender se había convertido en mi pariente, amigo, conocido o sabe dios que era él de mí. Al parecer en Reelth todos se conocían. Lucianita… mi pequeña, por favor me estaban haciendo sonrojar.

Dr. Golledge: Estás preciosa Lucianita, yo te vi por última vez hace tantos años y mírate ahora eres toda una señorita, pero entren, entren, veamos qué ocurre

Entramos al consultorio, yo aún ruborizada por todos los comentarios que hacían mientras que ellos no dejaban de mirarme sonrientes al recordar cuánto había crecido.

Dr. Golledge: seguro no te acuerdas de mí, ¿verdad?
Yo: la verdad es que no, disculpe

El Dr. Golledge era un adulto de alrededor 45 años, alto, robusto, moreno y con poco cabello. Era demasiado carismático y risueño para ser adulto.

Dr. Golledge: nada de disculpas, yo soy un gran amigo de tu papá, amigo de él desde la niñez y yo mismo atendí el parto de tu madre cuando te trajo al mundo. A propósito, mándale muchos saludos a Anne de mi parte, dile que llame a Kelly más a menudo
Yo: ¿Kelly?
Dr. Golledge: sí, es mi esposa. Pero bueno basta de charla y cuéntame que ha pasado respecto a tu salud

Mi salud, mí deteriorada, extraña y loca salud. Recordé aquella expresión que había utilizado anteriormente, mi salud está en la mierda.

Yo: me estoy sintiendo muy débil hace una semana aproximadamente. He tenido dolores de cabeza muy fuertes y en el pecho, aparte de las nauseas que hasta llegué a vomitar ayer
Dr. Golledge: mmm ¿estás comiendo bien?
Yo: sí, sí como bien
Dr. Golledge: ajá, ¿esto es cierto Christian?, ¿qué tal se alimenta Lucianita?
Christian: ahí, más o menos, ya le he dicho que coma más

¿No comía bien? Siempre pensé que sí, es decir lo común ¿no?, aunque nunca me puse a pensar en qué tal como o si no estoy saludable o si es que sí lo estoy.

Dr. Golledge: ¿haces algún deporte?
Yo: en Australia hacía tenis, natación, atletismo y algo de vóley, pero sobre todo tenis, natación y atletismo

Tenis, natación y atletismo, mis tres mejores deportes. Tenis, siempre amé el tenis, lo jugaba desde que tengo uso de razón y digo lo jugaba porque acá en Reelth ya no hago nada, de eso si me había descuidado. No practicaba ningún deporte ni hacía algo más que salir a pasear, al cine, hablar por teléfono, leer, navegar en mi laptop, escuchar música, hablar con mis amigos y amigas por skype y lo más interesante y divertido, pensar e imaginar a Edward.

Dr. Golledge: ¿y aquí en Reelth practicas algún deporte?
Yo: no… aquí nada
Dr. Golledge: haber, así que a comer más y obviamente que de manera saludable, a hacer deportes, simplemente estar en constante actividad física… estás muy débil, eso es indiscutible, ahora te voy a dar tu dieta y algunas vitaminas que sugiero que tomes, si quieres puedes pasar a radiología para que te hagan unos exámenes, pero yo te veo muy bien, salvo porque estás con las defensas bajas. Es por eso que te duele el pecho, la cabeza, tienes nauseas, es que tu cuerpo se debilita muy rápido y reacciona mal.

Después de la consulta mi padre me preguntó si quería pasar a hacerme los exámenes, pero le dije que prefería regresar a casa. Aparte teníamos que ir a comprar el resto de cosas que me hacían falta para el instituto.
El Dr. Golledge o mejor dicho Martín, como sugirió que lo llame, nos invitó a mi padre y a mí a su casa. Mi padre me contó que él tenía mucho dinero y que vivía en una casa a orillas del lago de Reelth, un doctor adinerado cómo Carlisle… un Cullen quién lo diría.

Ya nos encontrábamos de regreso a casa, tenía en la mano mi receta médica con un paquete lleno de pastillas, seguro eran las vitaminas que debía tomar. Mi padre estaba sentado con el cinturón puesto y la mirada fija en la carretera, mientras que yo estaba recostada en el asiento. Esta vez apagué la radio y me concentré en verme por el espejo desplegable que tienen los autos en la parte del copiloto y pensar en lo insignificante que soy, al igual que el resto de humanos. Humanos insignificantes, peor aún, adolescente insignificante, incomprendida y común.

Christian: quién diría que esta vez Estefanía llegó a tiempo
Yo: sí, ahora sí que nos sorprendió

Bajamos del auto y Estef corrió hacia mí

Estefanía: ¡Lu!, ¡puedes caminar! ay el tonto de Mati me había asustado
Yo: jajaja él como siempre exagera, pero estoy bien, gracias por preocuparte y llegar increíblemente temprano
Estefanía: tenía que llegar temprano, ¡me estaba muriendo con toda esta preocupación!
Yo: que linda Estef, pero felizmente no tengo nada para preocuparnos. Hay que entrar a la casa, voy a sacar un abrigo para ir a comprar lo que falta para el instituto
Estefanía: me parece perfecto, con lo debilucha que eres ahorita te enfermas de la gripe

Subí apresurada por las escaleras, entré a mi cuarto, busqué en el armario mi abrigo blanco y me lo puse. A penas tenía el abrigo puesto, bajé para salir al encuentro de mi padre y Estef.

Yo: ya estoy lista, ¿nos vamos?
Christian: ¿no prefieren ir ustedes solas?, no soy muy bueno con las compras
Estefanía: jajaja señor Fox no hay problema, si quiere no nos acompañe
Yo: sí, podemos ir nosotras dos, no te preocupes
Christian: perfecto, te dejo en buenas manos Lu, estoy más que seguro en que Estefanía conoce Reelth tan bien como yo
Estefanía: así es
Christian: toma hija, te doy el dinero. No se tarden mucho, las estaré esperando

Metí el dinero en uno de los bolsillos de mi abrigo, nos despedimos de mi padre y salimos en búsqueda de algunos libros y cuadernos.

Estefanía: ¿y qué te dijo el doctor?
Yo: según él, dice que debo alimentarme mejor. Yo pensaba que comía bien, ¿o acaso no es así?
Estefanía: se lo estás preguntando a la chica más despistada del universo, pero mmm comes lo normal, eso creo… aunque comes menos que yo, mucho menos que yo, ahora que me lo dices lo estoy comenzando a notar
Yo: entonces es eso, es por eso que no tengo energías y estoy con las defensas bajas
Estefanía: con razón estás toda debilucha, ahora yo te haré comer como debes
Yo: jajaja me volveré obesa gracias a ti
Estefanía: prefiero que no sigas siendo una debilucha y desanimada, a que seas una obesa, feliz y auténtica como es la Luciana que yo conozco… me refiero a lo feliz y auténtica claro
Yo: ay Estef jajajaja, tienes muchísima razón

¿Tanto había cambiado? Cada vez más odiaba todos estos cambios pues espero que sólo sean producto de mi salud. Yo jamás podía cambiar, dejar de ser la chica auténtica que siempre fui, la chica diferente, única… ser Luciana, yo no podía dejar de ser Luciana, dejar de ser yo misma.

Poco a poco tenía las hormonas más revueltas, los típicos enamoramientos estúpidos a primera vista, los nervios al estar con chicos y todas esas bobadas que hacen y piensan las adolescentes. Ahora pensaba las cosas por mi bien, yo jamás fui así, yo nunca me preocupé por mí. No quería ser así, no quería cambiar y convertirme en una adolescente más, una del montón, otra chica de impulsos acelerados, de enamoramientos fáciles y descontrolados, la que antes que nada piensa en ella, por ella y en bien de ella, debían de parar todos estos cambios, no son para mí, no lo podían ser… JAMÁS.

Estefanía: ¿emocionada?
Yo: ¿hay alguna razón para estarlo?
Estefanía: primer día de clases, gente nueva, tareas jajaja ¿acaso no lo estás?
Yo: emocionada, jajaja no lo creo… mejor dicho lo que sí estoy es muerta de nervios
Estefanía: el instituto no es tan malo como imaginas, te acostumbrarás
Yo: lo sé, soy de las que se adaptan fácil
Estefanía: seguro hay chicos nuevos y lindos… ¡verdad! ¿Te fijaste en el primo de Mati?
Yo: ah sí, sí lo vi

Y cómo no lo iba a ver, estuvo en mi casa, en mi cuarto, me senté junto a él, hablé con él… y para rematarla, era lo suficientemente llamativo como para no observarlo. El aspecto de chico popular, deportista, lindo y surfista. Algo excesivamente llamativo aquí en Reelth, para colmo seguía con el bronceado netamente playero, sin duda venía de un lugar demasiado lejos de Reelth. Acá si es que sale el sol… el bronceado a duras penas se mantiene durante un día.

Estefanía: ¿acaso no es demasiado lindo?
Yo: jajaja sí, sí lo es
Estefanía: viene de California, de la playa… al igual que tú
Yo: se nota al solo verlo jajaja mmm ¿y tú por qué tan pendiente?, ¡no me digas que te gusta!
Estefanía: jajajajaja vamos Lu, a penas lo conozco un día, solo digo que es lindo
Yo: opino lo mismo… pero basta de chicos y ya cuéntame sobre el instituto
Estefanía: sobre la gente no te contaré nada, a ellos ya los conocerás, pero lo que sí tienes que saber es que en la cafetería…

Hablar de chicos, las mejores amigas hablan de chicos pero yo odiaba hacerlo, es decir, me gustaba hablar de chicos pero eso me convertía más en una típica adolescente y esa idea me aterraba. ¿Acaso podía luchar contra mis hormonas, contra mis impulsos, mi desarrollo y contra la asquerosidad en que me estoy convirtiendo? En esta horrorosa adolescente.

Tengo 16 por lo tanto ya soy una adolescente, pero siempre fui una adolescente rara, extraña, anormal, mejor dicho, nunca pertenecí al prototipo de adolescente. Siempre fui Luciana, la chica que ama leer, escribir, escuchar música clásica, country cómo también la r&b y electrónica, a su vez la que ama las fiestas… claro depende del ánimo en que despierte.

La que odia las matemáticas y prefiere las letras, la chica pensativa, sensible que lucha por sus sueños por más inalcanzables que sean, la loquita de nacimiento, que no teme por lo sobrenatural, curiosa sin ninguna duda, creativa, esperanzada… 16 años de vida para este ser de cabello largo castaño y ondulado, tez blanca, ojos verdes aunque algo acaramelados (un color particularmente hermoso es lo que me han dicho) vaya hasta mis ojos son fuera de lo normal… pero hermosos así dicen aunque a mí me dan igual, con una estatura promedio, ni alta ni baja, delgada y en fin, Luciana Fox Price, yo, la que les escribe, cuenta, narra y relata su historia.

Yo: al parecer ir al instituto será una gran aventura
Estefanía: te encantará, ¡ahí está Nicole!...por fin regresó de viaje, ¡Nicole, Nicole!

Estef agitaba las manos acompañado de gritos hacia la tal Nicole, no lograba descifrar a quién se estaba dirigiendo Estef, nadie le respondía los llamados, nadie miraba ni saludaba. Hasta que vi unos ojos marrones fijos en nosotras, una mirada tierna, que se acercaba al ritmo en que su cabello vaporoso y pelirrojo se movía ante sus pasos acelerados. Era un poco más alta que nosotras, tenía una sonrisa enorme, de tez clara algo amarillenta, de contextura normal pero eso sí, tenía unos ojos marrones muy grandes que parecían estar hechos de chocolate. Llevaba unos jeans oscuros, unas zapatillas negras, una blusa azul y un abrigo negro encima.

Nicole: ¡Estef!
Estefanía: ¡¿cuándo llegaste de Nueva Jersey?!
Nicole: llegué hoy en la mañana, te traje unos regalos
Estefanía: ¡gracias!, no te hubieras molestado
Nicole: jajaja ¡no fue ninguna molestia!

El profundo cabello negro de Estef se mezclaba con el ardiente cabello pelirrojo de Nicole tras aquel abrazo. Y yo, caminando alrededor, observando las vitrinas de las tiendas sin analizar que ya habíamos llegado a nuestro destino a comprar los útiles.

Estefanía: Nicole te presento a Luciana, viene de Australia
Nicole: Así que Luciana vienes de Australia ¡qué hermoso!
Yo: jaja sí, mmm preferiría que me llames Lu si es que no hay problema
Nicole: claro Lu jajaja, ¿Y chicas que hacen aquí?
Estefanía: vamos a comprar lo que nos falta para el instituto
Nicole: ¿tú también estarás en el instituto?
Yo: sí, viviré en Reelth hasta que me aloque y decida regresar a Australia
Nicole: jajaja ¿hasta que te aloques? Yo daría la vida por vivir en Australia, en la playa, con todos esos chicos lindos que seguro hay ahí jajaja, entonces seguro te gusta el frío ¿o quiere cambiar de vida?
Yo: es complicado… pero digamos que quiero cambiar de vida
Nicole: mmm interesante. Hoy sí que hay demasiada gente aquí…

Estef se acercó hacia mí algo aterrada y yo, que estaba sumamente tranquila, al verla me dio un ligero escalofrío.

Yo: ¿pasa algo?
Estefanía: creo que todos decidieron venir hoy de compras
Yo: no los espantaré, lo prometo… seré lo más normal que pueda jajajaja
Estefanía: jajajaja no me preocupo por ti tonta, tú eres la chica más sociable que conozco pero espero que no esté por aquí Sabrina
Yo: ¿quién es ella?
Estefanía: luego te explico, ojala no la encontremos por aquí

¿Porqué tanto problema con esa chica? Algo le había hecho a Estef y si alguien le hacía algo a mi mejor amiga se las tenía que ver conmigo, ojalá nos la encontremos, quiero ver con qué clase de bicho me meteré en problemas.

Nicole: oh dios… ¡escóndanme! ¡Porqué vino aquí!
Yo: ¿quién?

Eran tres chicos, uno moreno, alto, de labios gruesos, típico basquetbolista americano aunque éste tenía una sonrisa de tonto. Luego el otro muchacho no era tan alto como el moreno y era rubio, de tez parecida a la de Nicole, ese color algo amarillento y ojos muy claros. Y por último, éste tenía rasgos de ser latino, cabello oscuro, musculoso, tez trigueña y tenía unos ojos muy bonitos, o será que a él le quedaban bien… pero eran verdes y resaltaban entre tanta belleza caribeña.

Nicole: Enrique, ¡mi amor!
Enrique: ¡preciosa te extrañé demasiado!
Nicole: yo también amor, ahora te muestro todo lo que te he traído
Enrique: no te preocupes, con que hayas regresado me basta
Michael: ya paren tortolitos, luego se comen a besos que aquí nos estamos traumando todos
Enrique: jajaja está bien…

Este era Enrique, el latino, tenía un acento que lo distinguía del resto y no solo su apariencia delataba que no era de este país. Nicole y él hacían una bonita pareja, una pareja algo exótica a decir verdad, pero eso no quitaba lo bonito que se veían juntos.

Michael: y Estef, ¿no nos vas a presentar a tu amiga?
Estefanía: jajaja ay Michael, se llama Luciana, viene de Australia

Michael, él era el moreno con sonrisa de tonto y parecía ser también un tonto.

Michael: un placer conocerte Luciana, hermosos ojos
Yo: jajaja gracias ¿Michael verdad?
Michael: tú llámame como desees
Yo: jajaja ok…
Estefanía: oh por dios Michael… basta

Como lo había dicho antes, parecía ser un tonto, pero ahora sí ya lo había confirmado… era un completo tonto.

Johan: de Sidney, ¿no?
Yo: mmm sí, ¿cómo lo supiste?
Johan: me han dicho que las chicas perfectas vienen de ahí
Yo: jajajaja que lindo, gracias
Johan: soy Johan, y seré tu guía durante tu estadía en Reelth
Yo: jajaja gracias Johan, pero viviré aquí y creo que por mucho tiempo…
Johan: entonces seremos grandes amigos
Michael: sí, sí seremos grandes amigos

Y éste era Johan, el otro completo tonto con sus bromas de conquista barata, pero se notaba que eran un par de muchachos inocentes, aunque algo ridículos, pero buenos.

Estefanía: basta chicos jajajajaja van a hacer que Lu quiera regresarse a Australia
Enrique: Estef tiene razón, jajaja hola Luciana, yo soy Enrique
Yo: hola Enrique, mmm preferiría que todos me llamen Lu, si es que no hay algún problema
Michael: lo que usted diga mi señoría
Johan: exactamente
Nicole: jajaja ay Lu, este trío te tendrá como loca… pero ya no te retrasaremos más y chicas, vayan a comprar lo que les falta ¿Nos encontramos en el Café?
Estefanía: perfecto, ahí nos vemos en un rato